En Wall Street, Macri llamó a invertir en una Argentina “diferente”

El viaje presidencial a la ONU

El Presidente habló ante inversores y recibió elogios del mundo financiero neoyorquino. Hoy hablará en las Naciones Unidas.

Debió ser impactante para Mauricio Macri escuchar, en un imponente salón del sexto piso del edificio de la Bolsa de Wall Street reestrenado especialmente para recibirlo, elogios como los que recibió de boca de uno de los hombres más influyentes del mercado financiero neoyorquino. “Hasta hace poco, cuando los inversores me preguntaban en qué mercados invertir yo decía más o menos lo mismo: en China, siempre en China; alguna vez en Brasil o algún otro mercado. Ahora digo que existe un nuevo nombre. Es la Argentina. La Argentina está verdaderamente de vuelta“, dijo Thomas Farley, presidente del Mercado de Valores neoyorkino. Como si eso no alcanzara, el propio Farley, que se definió así mismo como “un hombre del mercado y no un ‘nerd’ de la academia”, pidió que la platea recibiera a Macri de pie.

Los asistentes le hicieron caso, y agregaron un aplauso. Habían llegado al sexto piso del edificio del NYSE varias horas antes para escuchar los discursos del Jefe de Gabinete, Marcos Peña, y del ministro de Finanzas, Alfonso Prat Gay, que hablaron antes de dos mesas de disertantes. En la primera, dedicada a la energía, estaban Alejandro Bulgheroni, de Bridas; Miguel Ángel Gutierrez, de YPF, Teófilo Lacroze, de Shell, Marcelo Mindlin, de Pampa Energía, y John Rice, vicepresidente de General Electric. Bulgheroni marcó el tono de la charla cuando dijo que “hubo un gran cambio en la Argentina, y ese cambio es algo bueno”.

Por carrilles parecidos discurrió la mesa de banqueros (con ejecutivos del Citi, JP Morgan, HSBC y el IFC), que sirvió como entrada de lo que sería el plato fuerte de la noche. Abajo del estrado, sentados en el ex Salón de Baile de la Bolsa -que fue reacondicionado junto a las oficinas de la mesa del directorio a un costo total de 35 millones de dólares- escuchaban la charla jugadores del mercado financiero estadounidense y empresarios argentinos. Uno de ellos era el ex político reconvertido en empresario José Luis Manzano, que se saludó y conversó brevemente con Prat Gay.

Ya sentado en un sillón sobre el escenario, luego de los elogios del presidente de la bolsa, Macri recibió otra lisonja de la periodista del Financial Times -el diario organizador del evento- que lo entrevistaría. La periodista le dijo que lo había cruzado en el Foro Mundial de Davos en el verano y que se movía “como un rock star”. “Te quiero explicar algo -canchereó el Presidente- yo no parezco una estrella de rock. Yo soy una estrella de rock. Canto muy bien y bailo mejor todavía”, la platea, sobre todos los asistentes argentinos, soltaron la carcajada recordando las imitaciones de Freddy Mercury y los bailoteos de Macri en los festejos de las elecciones. Se notaba que el presidente estaba de buen humor. Fuentes de la delegación confirmaron que, cuando viajaba hacia Wall Street custodiado por el Servicio Secreto estadounidense, pidió detener la comitiva para tomar un helado. Eligió uno de la marca Haagen Dazs para combatir el calor pegajoso que regaló la tarde neoyorquina.

“Hay una Argentina diferente. Esta es una oportunidad diferente a otras. Este cambio vino desde abajo, y por eso es distinto”, dijo Macri como forma de convencer a los asistentes de que su Gobierno es un animal desconocido en la historia argentina reciente.

Le preguntaron qué perspectivas veía para el año que viene. “Vamos a ganar las elecciones, pero no nos va a alcanzar para que tengamos la mayoría en el Congreso. De todos modos, en el país hay consenso sobre los cambios que hay que hacer. Ahora tenemos minoría e igual estamos haciendo reformas muy importantes”, respondió el Presidente, para despejar dudas sobre la gobernabilidad, una cuestión que surge siempre en los foros internacionales desde la crisis de 2001.

Luego, cuando ya los asistentes tomaban unas copas de Trapiche -uno de los vinos con presencia en las vinerías neoyorquinas- Macri habló con los periodistas. “Los empresarios del mundo creen en la transparencia de lo que estamos haciendo. Lo único que me preguntan es si esto se va a sostener en el tiempo”, dijo. En la delegación argentina, tonificados por los elogios que reciben en cada cita y alejados por unos días de las urgencias de la agenda argentina, se animarían a decir que sí, que lograrán sostener esos cambios por largo tiempo.

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