“Se utilizó a dos niñas como objeto, imponiendo una imagen de belleza no real”

GACETILLA DE PRENSA WALTER MARTELLO, DEFENSOR DEL PUEBLO ADJUNTO

La convivencia de la moda con la anorexia sumó un nuevo capítulo. Esta vez, más grave aún, ya que utilizó a niñas como estereotipos de belleza. La normalización de los cuerpos y los mensajes utilizados por el marketing nos dicen una y otra vez que la belleza tiene que ver con ser flaco. En este caso la vulneración es aún más terrible, ya que se utilizó a dos niñas como objeto, imponiendo una imagen de belleza no real, por la extrema delgadez de las niñas, y la sexualización de sus cuerpos.

El mensaje no es inocente, ya que las chicas para alcanzar un cuerpo de ese tipo, sufren graves trastornos y es por ello que se configura un tipo de violencia. El tratar a los niños como un objeto, sexualizarlos, uniformizarlos y tender a la creación de estereotipos peligrosos para la salud vulnera sus derechos. Como adultos responsables debemos dar prioridad a la salud y celebrar la diversidad,  fomentando en la infancia una visión positiva del cuerpo.

La moda pretende instalar “tendencias” que atentan contra la salud de las niñas, niños y adolescentes y que generan ideas de “pertenencia”: “sos” en tanto que “perteneces”. En ello, los medios de comunicación, juegan un papel fundamental, ya que funcionan como aparatos ideológicos y ayudan a posicionar los intereses del mercado por sobre los derechos fundamentales de niñas, niños y adolescentes, cosificándolos e instalando en la cultura estereotipos que no son saludables y en contra la aceptación de la diversidad. Ello repercute directamente en la autoestima de las niñas, niños y adolescentes y suele ser un desencadenante de enfermedades tales como la anorexia, bulimia, vigorexia y depresión que afectan gravemente la salud. 

Si bien entendemos a los estereotipos como construcciones sociales y culturales que en muchas situaciones segrega a las personas, también entendemos el desafío de los adultos y de las instituciones del Estado de idear y generar prácticas revolucionarias frente a la perpetuación de estos estereotipos que vulneran los derechos de las niñas, niños y adolescentes, funcionando como modos de clasificación y pertenencia. Debemos acompañar y construir prácticas saludables tendientes al respeto por la diversidad, y realizar un trabajo de desnaturalización de estas formas de violencia.

Es por ello que debemos reflexionar como sociedad sobre cómo se coloca a la infancia como objeto de consumo vulnerando el derecho a una Infancia Plena.

Comparte las Noticias

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Social Media Auto Publish Powered By : XYZScripts.com