La decadencia de Espinoza: sus maniobras políticas y el fin de la extorsión con el aparato político

El ex intendente de La Matanza Fernando Espinoza vive su peor momento político. A la crítica relación con sus pares del Conurbano, se le suman sus aliados kirchneristas. El cierre de listas como punto límite.

El presidente del Partido Justicialista (PJ) bonaerense y ex intendente de La Matanza, Fernando Espinoza, se encuentra en su peor momento político. Una decadencia sólo mensurable si se observa, por un lado, el alejamiento que le propinaron en los últimos días algunos de sus aliados y dirigentes kirchnerisas cercanos, pero también, jefes comunales peronistas con más poder de la provincia.

Su política de utilizar los votos de La Matanza como ariete se terminó

Desde que asumió de manera interina la Intendencia del distrito más populoso del país inició una maratónica ascendencia de poder. De 1999 hasta 2005 ocupó una banca en el Concejo Deliberante del distrito gobernado por Alberto Balestrini, un histórico que muchos recuerdan con afecto. Ese mismo año, en 2005, abandonó su cargo legislativo para asumir como jefe comunal interino, luego de que Balestrini fuera elegido para presidir la Cámara de Diputados de la Nación. Dos años más tarde, en los comicios de 2007, logró retener la ciudad y ocho años después, en 2015, decidió respaldar a Verónica Magario para intentar una frustrada fórmula para la Gobernación junto a Julián Domínguez.

Desde esa fecha, año en que el peronismo y el kirchnerismo sufrieron la peor derrota electoral a manos de Cambiemos, Espinoza entró en una acelerada decadencia. Su intransigencia, más parecida a un capricho que a una postura política, lo llevó a provocar una ruptura cuya profundidad no es aún mensurable en el PJ bonaerense.

Esta inflexibilidad quedó demostrada al cierre de listas de candidatos partidarios de cara a las elecciones del 17 de diciembre. Allí, el matancero sacó a relucir su aparato territorial para intentar imponer su reelección. Pero algunos de sus pares de la Primera y Tercera sección electoral le pusieron los puntos. El mensaje fue claro: su política de utilizar los votos de La Matanza como ariete se terminó.

“Fernando no nos vas a conducir a la fuerza con el aparato de La Matanza: ¿de qué te sirve imponer tu candidatura?”, le esgrimió uno de los jefes comunales durante las duras negociaciones del último viernes. Otro, más enojado, lo cruzó: “Mirá que Vidal te va a dividir La Matanza en cuatro y no te vamos a defender”.

De esta manera los jóvenes dirigentes del peronismo que plantean una renovación, muchos de ellos detrás de Gustavo Menéndez, de Merlo, y otros de Fernando Gray, de Esteban Echeverría, le dejaron en claro algo: la unidad de los distritos del Conurbano, muchos de ellos gobernados por el peronismo, alcanza para desbancar a Espinoza en diciembre, y de no hacerlo, confían en que Cambiemos avance con su proyecto de dividir La Matanza.

Pero las negociaciones al filo del cierre de listas también dejaron mal herido Espinoza. Es que en los acuerdos con el kirchnerismo, el matancero acordó, en un momento de máxima tensión, deponer su intransigencia  y proponer al ex canciller Jorge Taiana como candidato de la unidad. Pero lo que nadie previó es que Espinoza jamás llevó el mensaje a sus pares que proponían otros postulantes. Horas después, la maniobra quedó develada y el ex intendente fue el centro de todas las críticas.

Ahora, no sólo mantiene una endeble relación con los jefes comunales sino también con los dirigentes del kirchnerismo. Estos últimos, de hecho, decidieron quitarle el apoyo a su lista e incluso analizan por estas horas bajar a todos sus candidatos, incluso los del PJ locales, si no se consigue una lista única. El enojo alcanzó también al  alcalde de José C. Paz, Mario Ishii, que en principio había comprometido su apoyo y ahora decidió no poner su firma de respaldo.

Recluido en La Matanza, Espinoza, vive su peor momento político. Su rebeldía, más parecida a un capricho que a una postura política, está a punto de costarle la presidencia del histórico sello partidario y, también, la contención de sus pares justicialistas ante el inminente avance de Vidal sobre la división del distrito.

Comparte las Noticias

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *